Fase inicial
La pregunta que abrió todo
El punto de partida fue una duda concreta: si la cámara frontal de un teléfono puede registrar variaciones mínimas de color en la piel asociadas al pulso, sin contacto y sin hardware adicional. Los primeros ensayos se hicieron en condiciones controladas de luz y movimiento, con el objetivo de entender qué parte de la señal era fisiológica y qué parte era ruido del sensor o del entorno. Ahí quedó claro que la lectura depende de una ventana mínima de observación y de una iluminación razonablemente estable.