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Capa adicional, no reemplazo
La señal de pulso se suma a los controles que ya existen en la pasarela. No sustituye la autenticación del titular ni la validación del instrumento de pago. Sirve para reforzar la comprobación de que hay una persona presente durante la operación.
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Ventana mínima de observación
La cámara necesita un tramo de captura continua para estimar la variación de color asociada al latido. Si el usuario tapa el objetivo, se mueve demasiado o la luz es insuficiente, la lectura se degrada y el resultado debe tratarse como no concluyente, no como negativo.
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Procesamiento en el dispositivo
La señal cruda puede analizarse en el propio teléfono y enviarse al servidor solo un resultado firmado. Esto reduce la exposición de datos biométricos, pero exige controles en el dispositivo y trazabilidad del lado del servidor para que el resultado sea auditable.
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Sin promesas de infalibilidad
Ninguna prueba de vida es absoluta. La lectura remota de pulso eleva el costo de un ataque de suplantación, pero no lo vuelve imposible. Por eso se plantea como una pieza dentro de un esquema de verificación, no como una garantía única.
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Alcance limitado a la verificación
El uso previsto es la comprobación de presencia real durante un pago. No se interpreta la señal como dato clínico, diagnóstico ni indicador de estado físico. Cualquier lectura fuera de ese marco queda fuera del alcance del proyecto.
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Despliegue por etapas
La integración en una pasarela en producción avanza con SDK móvil, grupos de control y métricas de observabilidad desde el primer día. No se activa para toda la base de usuarios de golpe, y los modos de respaldo se definen antes de encender el flujo.
Para consultas técnicas o de implementación, el formulario de la página de contacto es la vía prevista. Dirección postal: Av. Corrientes 1234, Torre Bellini, Piso 18, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina.